Aunque no me gustan los concursos cuya mecánica se basa en la votación a través de Internet me alegra saber que Analogic, con apenas unos meses de existencia con su formación actual, han conseguido estar en una final. Analogic aúna las influencias del blues, el rock, el surf y el indie más garage en una mezcla acelerada, desenfadada y hasta bailable. Toda una novedad en la Región de Murcia que ya está empezando a recoger sus primeros frutos: han quedado finalistas también en el X Onda Nave Rock. Les deseo mucha suerte a Julio, Andrés y compañía y espero poder verlos en directo.
sábado, noviembre 14, 2009
Analogic en Idolatrina
La marca de refrescos Trina ha organizado un concurso de bandas a través de MySpace y Analogic, una banda murciana bastante nueva, está entre los 10 finalistas.
Aunque no me gustan los concursos cuya mecánica se basa en la votación a través de Internet me alegra saber que Analogic, con apenas unos meses de existencia con su formación actual, han conseguido estar en una final. Analogic aúna las influencias del blues, el rock, el surf y el indie más garage en una mezcla acelerada, desenfadada y hasta bailable. Toda una novedad en la Región de Murcia que ya está empezando a recoger sus primeros frutos: han quedado finalistas también en el X Onda Nave Rock. Les deseo mucha suerte a Julio, Andrés y compañía y espero poder verlos en directo.
Aunque no me gustan los concursos cuya mecánica se basa en la votación a través de Internet me alegra saber que Analogic, con apenas unos meses de existencia con su formación actual, han conseguido estar en una final. Analogic aúna las influencias del blues, el rock, el surf y el indie más garage en una mezcla acelerada, desenfadada y hasta bailable. Toda una novedad en la Región de Murcia que ya está empezando a recoger sus primeros frutos: han quedado finalistas también en el X Onda Nave Rock. Les deseo mucha suerte a Julio, Andrés y compañía y espero poder verlos en directo.
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Warwick Corvette $$
Aprovechando un viaje a Cartagena me he paseado por Proffonic y he podido probar un Warwick Corvette $$.

Aunque salió al mercado hace algunos años no había tenido la oportunidad de probar este modelo que mezcla lo mejor de Warwick con características de bajos más clasicos. Así, el Corvette $$ combina un grueso mástil de ovangkol (el famoso bate de béisbol Warwick) con un cuerpo de fresno del pantano bastante ligero y resonante y con unas pastillas MEC tipo MM cerámicas con previo de 2 bandas y selectores serie-paralelo-simple para cada pastilla.

El resultado de esta unión es un sonido grave, redondo, con unos medios muy presentes y agresivos y unos agudos brillantes y chispeantes, típicos de Warwick. Los selectores y el previo le dan una versatilidad sorprendente a este bajo, pudiendo incluso llegar a conseguir un sonido dulce y medioso recortando los agudos y centrando el balance en la pastilla del puente en modo serie (los modos paralelo y simple tienen bastante menos salida). La dinámica de las pastillas MEC es excelente y responde correctamente hasta a las pulsaciones más sutiles.
Se trata en general de un bajo con una buena relación calidad/precio (950€ aproximadamente) y bastante versatilidad. En el plano negativo habría que destacar que hay que domarlo para conseguir un sonido comedido (de por sí suena algo excesivo en agudos y pegada) y que su la construcción si bien es correcta presenta unos acabados demasiado sobrios para un instrumento de esta gama.

Aunque salió al mercado hace algunos años no había tenido la oportunidad de probar este modelo que mezcla lo mejor de Warwick con características de bajos más clasicos. Así, el Corvette $$ combina un grueso mástil de ovangkol (el famoso bate de béisbol Warwick) con un cuerpo de fresno del pantano bastante ligero y resonante y con unas pastillas MEC tipo MM cerámicas con previo de 2 bandas y selectores serie-paralelo-simple para cada pastilla.

El resultado de esta unión es un sonido grave, redondo, con unos medios muy presentes y agresivos y unos agudos brillantes y chispeantes, típicos de Warwick. Los selectores y el previo le dan una versatilidad sorprendente a este bajo, pudiendo incluso llegar a conseguir un sonido dulce y medioso recortando los agudos y centrando el balance en la pastilla del puente en modo serie (los modos paralelo y simple tienen bastante menos salida). La dinámica de las pastillas MEC es excelente y responde correctamente hasta a las pulsaciones más sutiles.
Se trata en general de un bajo con una buena relación calidad/precio (950€ aproximadamente) y bastante versatilidad. En el plano negativo habría que destacar que hay que domarlo para conseguir un sonido comedido (de por sí suena algo excesivo en agudos y pegada) y que su la construcción si bien es correcta presenta unos acabados demasiado sobrios para un instrumento de esta gama.
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jueves, noviembre 12, 2009
Ibanez BTB 675 y SR700
Esta mañana he tenido el placer de visitar Alternativas Musicales y probar un par de bajos de las gamas más representativas de Ibanez.

Enchufado como siempre a un MarkBass MiniMark con ecualización plana, primero he probado el Ibanez BTB 675. Se trata de un bajo de 5 cuerdas de corte moderno con cuerpo de fresno y nogal y mástil neck-through de arce y bubinga. La construcción es impecable: bien balanceado, ligero, cómodo para ambas manos y con un buen acceso a los trastes superiores. Su sonido desenchufado es agradable y con buen balance entre las cinco cuerdas. No obstante, al enchufarlo descubrí el gran fallo de este bajo: una electrónica mal escogida. Las pastillas Bartolini MK2 tienen una respuesta sosa, con poca pegada y falta de graves. El previo, también Bartolini MK2, ofrece una selección bastante desafortunada de frecuencias: los graves suenan embarrados, los agudos estridentes y los medios dan un tono excesivamente nasal y difuso.

Tras esta primera decepción pasé a probar un Ibanez SR700. Este bajo pertenece a la gama media de SoundGear. De nuevo, me encontré con una construcción sensacional: mástil neck-through delgado y cómodo de jatoba y bubinga, cuerpo ligerísimo y ergonómico de caoba y arce, buen acceso también a los trastes más altos... en fin, lo que se espera de esta gama. Desenchufado entregaba un tono medioso, con pocos graves debido a la escasa masa de su cuerpo. Enchufado me encontré de nuevo con el sonido Bartolini MK, en este caso MK1: graves flojos, agudos aún más estridentes si cabe y medios difusos. La pastilla del mástil ofrece bastante menos salida que la del puente y un sonido pusilánime; esta última, sin embargo, da unos medios musicales y agradables. Para conseguir unos graves decentes tuve que subirlos en el previo casi al máximo. Una vez así el sonido del bajo es convincente y centrando el sonido en la pastilla del puente produce un tono moderno, brillante y perfecto para slap.

Con un precio para ambos de 600-700€, mi opinión es que se trata de unos instrumentos con una buena relación calidad/precio y una construcción sobresaliente para ser de gama media pero con una pésima electrónica que parece haber sido diseñada ignorando por completo las características de los instrumentos: pastillas que ofrecen poca pegada y graves, selección de frecuencias inadecuada e inútil (apenas un potenciómetro de ecualización en cada bajo es usable para realce)... seguramente estos bajos ganen mucho con una electrónica de calidad como puede ser una Bartolini de verdad o una EMG, ya que desenchufados ofrecen un buen sonido.
El sonido moderno en esta gama de Ibanez parece conseguirse recortando subgraves, realzando brillo para ganar en definición y centrando la respuesta de la electrónica en los medios, ya que recortándolos en el previo los instrumentos prácticamente se enmudecen. En resumen, dado su precio y su excelente construcción, como introducción a este tipo de sonido son una buena opción, siempre coloreando bien la señal con el amplificador (principalmente subiendo graves y tal vez quitando agudos).

Enchufado como siempre a un MarkBass MiniMark con ecualización plana, primero he probado el Ibanez BTB 675. Se trata de un bajo de 5 cuerdas de corte moderno con cuerpo de fresno y nogal y mástil neck-through de arce y bubinga. La construcción es impecable: bien balanceado, ligero, cómodo para ambas manos y con un buen acceso a los trastes superiores. Su sonido desenchufado es agradable y con buen balance entre las cinco cuerdas. No obstante, al enchufarlo descubrí el gran fallo de este bajo: una electrónica mal escogida. Las pastillas Bartolini MK2 tienen una respuesta sosa, con poca pegada y falta de graves. El previo, también Bartolini MK2, ofrece una selección bastante desafortunada de frecuencias: los graves suenan embarrados, los agudos estridentes y los medios dan un tono excesivamente nasal y difuso.

Tras esta primera decepción pasé a probar un Ibanez SR700. Este bajo pertenece a la gama media de SoundGear. De nuevo, me encontré con una construcción sensacional: mástil neck-through delgado y cómodo de jatoba y bubinga, cuerpo ligerísimo y ergonómico de caoba y arce, buen acceso también a los trastes más altos... en fin, lo que se espera de esta gama. Desenchufado entregaba un tono medioso, con pocos graves debido a la escasa masa de su cuerpo. Enchufado me encontré de nuevo con el sonido Bartolini MK, en este caso MK1: graves flojos, agudos aún más estridentes si cabe y medios difusos. La pastilla del mástil ofrece bastante menos salida que la del puente y un sonido pusilánime; esta última, sin embargo, da unos medios musicales y agradables. Para conseguir unos graves decentes tuve que subirlos en el previo casi al máximo. Una vez así el sonido del bajo es convincente y centrando el sonido en la pastilla del puente produce un tono moderno, brillante y perfecto para slap.

Con un precio para ambos de 600-700€, mi opinión es que se trata de unos instrumentos con una buena relación calidad/precio y una construcción sobresaliente para ser de gama media pero con una pésima electrónica que parece haber sido diseñada ignorando por completo las características de los instrumentos: pastillas que ofrecen poca pegada y graves, selección de frecuencias inadecuada e inútil (apenas un potenciómetro de ecualización en cada bajo es usable para realce)... seguramente estos bajos ganen mucho con una electrónica de calidad como puede ser una Bartolini de verdad o una EMG, ya que desenchufados ofrecen un buen sonido.
El sonido moderno en esta gama de Ibanez parece conseguirse recortando subgraves, realzando brillo para ganar en definición y centrando la respuesta de la electrónica en los medios, ya que recortándolos en el previo los instrumentos prácticamente se enmudecen. En resumen, dado su precio y su excelente construcción, como introducción a este tipo de sonido son una buena opción, siempre coloreando bien la señal con el amplificador (principalmente subiendo graves y tal vez quitando agudos).
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domingo, octubre 11, 2009
Los Últimos Bañistas + Malatesta's + Sidonie en Alhama de Murcia
Con motivo de las fiestas de Alhama de Murcia se ha organizó el pasado 2 de octubre el I Postival con Los Últimos Bañistas, Malatesta's y Sidonie en cartel.

El auditorio municipal de Alhama de Murcia acogió este minifestival (que prácticamente fue un concierto de Sidonie con dos teloneros) con un escenario de dimensiones más que suficientes, sonido potente y buen ambiente en general.


El primer grupo en salir a escena fueron mis compatriotas Los Últimos Bañistas que ofrecieron durante media hora su buen hacer, con una factura técnica como siempre impecable aunque esta vez tengo que reprocharles que el escenario les venía grande, ya que apenas se movían del sitio, algo que para este tipo de conciertos deberían trabajar. Poco a poco van haciéndose su hueco en la escena regional y presentando nuevos temas sin caer en la monotonía.


Tras los cartageneros se suben al escenario los alhameños Malatesta's. Banda veterana en la Región, ahora con voz, aunque muy sutil y haciendo un papel de acompañamiento y con la ausencia del trompetista-teclista para este directo. Su estilo ha ido evolucionando dentro del post-rock desde un enfoque más experimental y suave hasta un sonido más pesado, denso y rockero.
Y hasta aquí el resumen de la noche. Sidonie se subieron en último lugar y el auditorio se abarrotó gracias a su pop-rock cada vez más comercial y menos indie que no despertó mi interés.

El auditorio municipal de Alhama de Murcia acogió este minifestival (que prácticamente fue un concierto de Sidonie con dos teloneros) con un escenario de dimensiones más que suficientes, sonido potente y buen ambiente en general.


El primer grupo en salir a escena fueron mis compatriotas Los Últimos Bañistas que ofrecieron durante media hora su buen hacer, con una factura técnica como siempre impecable aunque esta vez tengo que reprocharles que el escenario les venía grande, ya que apenas se movían del sitio, algo que para este tipo de conciertos deberían trabajar. Poco a poco van haciéndose su hueco en la escena regional y presentando nuevos temas sin caer en la monotonía.


Tras los cartageneros se suben al escenario los alhameños Malatesta's. Banda veterana en la Región, ahora con voz, aunque muy sutil y haciendo un papel de acompañamiento y con la ausencia del trompetista-teclista para este directo. Su estilo ha ido evolucionando dentro del post-rock desde un enfoque más experimental y suave hasta un sonido más pesado, denso y rockero.
Y hasta aquí el resumen de la noche. Sidonie se subieron en último lugar y el auditorio se abarrotó gracias a su pop-rock cada vez más comercial y menos indie que no despertó mi interés.
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Cambio de domicilio
Después de 10 años viviendo en Los Molinos Marfagones, 8 en Cartagena y 8 en Murcia ahora me toca de nuevo emigrar (aunque no muy lejos), esta vez a Alhama de Murcia.

Alhama de Murcia es un pueblo industrial, tranquilo y relativamente pequeño. Aunque tiene un único local de ensayo oficial mantenido por una asociación en colaboración con el ayuntamiento cuenta con la nada despreciable cifra de 15 grupos (aproximadamente según ponía en un papel en el local), lo cual da una cifra de 1 grupo cada 130 habitantes, que no está nada mal: el equivalente para Murcia capital sería contar con la friolera de 3615 grupos.

El pueblo no cuenta apenas con locales donde actuar en directo, hasta donde yo sé se han hecho conciertos en el pub Los Olmos y se suelen hacer en el auditorio municipal de cuando en cuando. El clima es bastante más fresco que en Murcia gracias a la cercanía de Sierra Espuña y las comunicaciones por carretera son buenas.

No sé por cuánto tiempo voy a vivir aquí pero por lo pronto ya tengo asentada mi colección particular en el salón y regularmente molesto a los vecinos con la guitarra intentando componer temas propios.

Alhama de Murcia es un pueblo industrial, tranquilo y relativamente pequeño. Aunque tiene un único local de ensayo oficial mantenido por una asociación en colaboración con el ayuntamiento cuenta con la nada despreciable cifra de 15 grupos (aproximadamente según ponía en un papel en el local), lo cual da una cifra de 1 grupo cada 130 habitantes, que no está nada mal: el equivalente para Murcia capital sería contar con la friolera de 3615 grupos.

El pueblo no cuenta apenas con locales donde actuar en directo, hasta donde yo sé se han hecho conciertos en el pub Los Olmos y se suelen hacer en el auditorio municipal de cuando en cuando. El clima es bastante más fresco que en Murcia gracias a la cercanía de Sierra Espuña y las comunicaciones por carretera son buenas.

No sé por cuánto tiempo voy a vivir aquí pero por lo pronto ya tengo asentada mi colección particular en el salón y regularmente molesto a los vecinos con la guitarra intentando componer temas propios.
¿Hay algún músico alhameño en la sala?
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jueves, septiembre 10, 2009
Nuevo proyecto (tonteando con Cubase)
Se acaba el verano y se lleva consigo otra época de mi vida musical. Hace unos días dejé Rumbo al Este para centrarme en mis estudios y en mis propias ideas musicales.

Reúno mis cachivaches musicales, de nivel bastante dispar (una Telecaster SX y un Musicman Sterling, un MarkBass SA450 y un VOX de 5W) y los junto con algo de inspiración en Cubase Studio 4, programilla que estoy aprendiendo a usar y que debo reconocer que le da muchas, muchas vueltas a mi vetusto ACID Pro 4.0. La guinda la pone EZDrummer, un sintetizador VST de batería que jamás instalé por miedo a que me quemara el portátil y que resulta que consume menos que el entorno que uso para trabajar.

Con todas estas herramientas me he puesto a analizar temas de algunos de mis grupos favoritos, diseccionando la estructura que les hace distintivos, intentando capturar el estilo característico de cada uno. Luego, a componer. Y finalmente, a grabar y mezclar. El resultado no está del todo mal, no me puedo quejar si tengo en cuenta que apenas sé tocar la guitarra.
Ahora me falta encontrar gente para formar un grupo con el que tocar mis temas y los que surjan colectivamente. Busco baterista, uno o (preferiblemente) dos guitarristas y cantante. A ver si hay suerte.

Reúno mis cachivaches musicales, de nivel bastante dispar (una Telecaster SX y un Musicman Sterling, un MarkBass SA450 y un VOX de 5W) y los junto con algo de inspiración en Cubase Studio 4, programilla que estoy aprendiendo a usar y que debo reconocer que le da muchas, muchas vueltas a mi vetusto ACID Pro 4.0. La guinda la pone EZDrummer, un sintetizador VST de batería que jamás instalé por miedo a que me quemara el portátil y que resulta que consume menos que el entorno que uso para trabajar.

Con todas estas herramientas me he puesto a analizar temas de algunos de mis grupos favoritos, diseccionando la estructura que les hace distintivos, intentando capturar el estilo característico de cada uno. Luego, a componer. Y finalmente, a grabar y mezclar. El resultado no está del todo mal, no me puedo quejar si tengo en cuenta que apenas sé tocar la guitarra.
Ahora me falta encontrar gente para formar un grupo con el que tocar mis temas y los que surjan colectivamente. Busco baterista, uno o (preferiblemente) dos guitarristas y cantante. A ver si hay suerte.
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lunes, agosto 24, 2009
Cambio de modalidad
¿Qué pueden tener en común dos canciones tan distintas como Mejor Mañana de Vega y Bliss de Muse?

Estilos opuestos (pop comercial contra rock alternativo), ritmos diferentes (swing contra rock pesado), arreglos que nada tienen que ver (coros y vientos contra sintetizador y bajos distorsionado)... pero algo que las relaciona: en ambas el estribillo da una sensación de clímax muy acusada, como si de pronto todo tuviera una resolución clara y esperada. ¿Cómo se consigue esto?
El análisis armónico de Mejor Mañana es el siguiente (simplificado):
Una de las curiosidades de esta canción es que la estrofa y el penúltimo acorde del puente están en el modo menor armónico de Ab. Veamos ahora el análisis de Bliss (simplificado):

Estilos opuestos (pop comercial contra rock alternativo), ritmos diferentes (swing contra rock pesado), arreglos que nada tienen que ver (coros y vientos contra sintetizador y bajos distorsionado)... pero algo que las relaciona: en ambas el estribillo da una sensación de clímax muy acusada, como si de pronto todo tuviera una resolución clara y esperada. ¿Cómo se consigue esto?
El análisis armónico de Mejor Mañana es el siguiente (simplificado):
Estrofa
Abm (I) | E (VI) | Eb7 (V)
Puente
Ab (I) | Fm (VI) | Cm (III) | Eb (V) | Dbm (IV sust IV) | Db (IV)
Estribillo
Ab (I) | Fm (VI) | Db (IV) | Eb (V)
Abm (I) | E (VI) | Eb7 (V)
Puente
Ab (I) | Fm (VI) | Cm (III) | Eb (V) | Dbm (IV sust IV) | Db (IV)
Estribillo
Ab (I) | Fm (VI) | Db (IV) | Eb (V)
Una de las curiosidades de esta canción es que la estrofa y el penúltimo acorde del puente están en el modo menor armónico de Ab. Veamos ahora el análisis de Bliss (simplificado):
Estrofa
Cm (I) | Bb (IV) | Fm (V) | Cm (I)
Puente
C (I) | Am (VI) | C/G (I)
Estribillo
C (I) | Am (VI) | E (IIIMaj) | FMaj7 (IV)
Cm (I) | Bb (IV) | Fm (V) | Cm (I)
Puente
C (I) | Am (VI) | C/G (I)
Estribillo
C (I) | Am (VI) | E (IIIMaj) | FMaj7 (IV)
Casualmente la estrofa de Bliss también está en un modo menor, esta vez el menor natural de C. Otra curiosidad a destacar es el acorde IIIMaj del estribillo.

El punto común de estas canciones viene dado por el hecho de que en ambas la estrofa está en un modo menor y el puente y estribillo en un modo mayor y porque en ambas tenemos los mismos acordes (respectivamente) al principio de cada una de dichas partes pero con modalidades diferentes (mayor y menor) y ejerciendo papeles de I grado. Los acordes menores de las estrofas dan sensación de inseguridad, más acusada en Mejor Mañana por el uso del modo menor armónico, mientras que los Ios grados de los estribillos provocan esa impresión de resolución, de catarsis, especialmente en Bliss, donde el I menor precede inmediatamente al I mayor.

El punto común de estas canciones viene dado por el hecho de que en ambas la estrofa está en un modo menor y el puente y estribillo en un modo mayor y porque en ambas tenemos los mismos acordes (respectivamente) al principio de cada una de dichas partes pero con modalidades diferentes (mayor y menor) y ejerciendo papeles de I grado. Los acordes menores de las estrofas dan sensación de inseguridad, más acusada en Mejor Mañana por el uso del modo menor armónico, mientras que los Ios grados de los estribillos provocan esa impresión de resolución, de catarsis, especialmente en Bliss, donde el I menor precede inmediatamente al I mayor.
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Teoría y técnica
miércoles, agosto 19, 2009
Practicando Funk
Con el tiempo libre de las vacaciones he desempolvado un viejo método que compré junto con mi primer bajo y le he dado un repaso a la sección de funk.

Mi idea era aprender patrones de fingerstyle funk y analizarlos armónicamente para intentar crear los míos propios. Aún es pronto para ver los primeros resultados pero estoy en ello. Por ahora las ideas que he sacado analizando los licks del libro son:

Mi idea era aprender patrones de fingerstyle funk y analizarlos armónicamente para intentar crear los míos propios. Aún es pronto para ver los primeros resultados pero estoy en ello. Por ahora las ideas que he sacado analizando los licks del libro son:
- Los acordes predominantes son de séptima (X7) o de novena (X9)
- La resolución suele ser a la raíz, la quinta descendente o la séptima menor descendente
- La quinta y la séptima menor ascendentes se suelen usar como notas de paso
- La tercera menor se suele usar como nota de paso hacia la tercera mayor, normalmente con un glissando (un slide o un hammer-on)
- La sexta mayor se usa a menudo y si resuelve en quinta descendente da un toque soul a la línea
- La sexta mayor se puede usar como nota de paso hacia la séptima menor, ya sean ambas descentes o ascendentes
- La sexta menor apenas se usa, ni siquiera como nota de paso. Esto se debe a que el funk surge del soul que a su vez está emparentado con el blues, cuya escala madre no usa la sexta menor
- Se suelen usar líneas ascendentes que resuelven en la raíz (sexta - séptima menor - séptima - raíz) o en la quinta (tercera menor - tercera mayor - cuarta - quinta), ascendente o descendente
- Son comunes los silencios al principio de un compás o tras las primeras notas del mismo seguidos de construcciones rápidas (por ejemplo, semicorcheas)
- Los ritmos entrecortados son habituales en el funk, así como los ritmos continuos (a semicorcheas) con pausas intermedias (silencios o notas de mayor duración)
- Uso de notas mudas para entrecortar aún más el ritmo
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Teoría y técnica
martes, agosto 18, 2009
De peregrinación a TodoBajos
Después de mucho tiempo deseándolo al fin he podido visitar la tienda de TodoBajos en Madrid.

Algo alejada del centro (unos 30 minutos en metro desde la Puerta del Sol), la tienda está ubicada en un bajo comercial de una zona residencial. Nada más entrar en ella sorprende la cantidad de material que alberga y lo acogedora que resulta, con una cómoda zona de descanso central equipada con mesa y sofás, ideal para pasar la tarde. La variedad es sobrecogedora: Fender, Lakland, MusicMan, Mesa-Boogie, EBS, MarkBass, Aguilar, Spector, Warwick... todas las grandes marcas tienen su sitio y también los luthieres más sorprendentes.

Al cruzar la puerta su dueño José María me atiende con amabilidad y gustosamente me permite enchufar un Fender American Standard a un MarkBass SA450. El ampli me convence al momento, pero el bajo me decepciona por completo. Esperaba encontrarme un sonido Jazz Bass auténtico para poder compararlo con el de mi SX, que tantas alegrías me está dando últimamente, pero lo que probé tenía un sonido descafeinado, sin carácter ni presencia.

Conociendo la mala fama del control de calidad de Fender USA me atreví con un Nash, un bajo de corte vintage con acabado relic de gama alta. Eso ya era otra cosa. La dulzura de un buen Jazz Bass se percibía desde la primera nota: un sonido inspirador, cantarín y polivalente. El tacto del mástil se hacía raro por la ausencia de acabado y la acción no era la más adecuada, pero eso ya es cuestión de gustos. Probar este bajo me sirvió para comprobar hasta qué punto es fiel el sonido de mi SX al de un Jazz Bass vintage, no sentí que en este aspecto estuviera muy por debajo del Nash.

Después de unos días sin tocar y habiendo interpretado casi exclusivamente temas sencillos de pop/rock durante el último mes y medio me sentía torpe y sin inspiración y lo que salía de mis dedos lo confirmaba: apenas podía improvisar algo decente. Esta circunstancia, unida a los habituales nervios de encontrarse en una tienda de tanto nivel no ayudaba para animarme a probar más bajos, aunque me atreví con algunos más.

Tras probar lo que era un relicado de luthier decidí comprobar si lo que decían sobre los Fender Road Worn era cierto, así que cogí un Precision Road Worn y lo enchufé al MarkBass. El sonido era muy convincente, muy Precision: gordo, redondísimo, con su punto de dulzura y de crujido según la posición de la mano derecha. El acabado era muy agradable y el tacto muy cómodo. Los rumores eran ciertos: se trata de un bajo excelentemente construido, muy superior en calidad a un Fender American Standard y con un sonido mucho más auténtico.

El siguiente bajo en caer en mis manos fue un MusicMan Bongo HS 4 más por la anécdota que por otra cosa (el embalaje en el que vino mi Sterling pertenecía a este bajo). "Este bajo está hecho para tocar fuerte" me advirtió José María antes de enchufarlo. Y vaya si tenía razón. La salida del Bongo es muy potente, incluso más aún que la del Sterling, y el tono es demoledor y de lo más versátil que he podido oir. Además, se trata de un bajo muy cómodo y una vez colgado su estética de tapa de váter gana mucho.

A pesar de sentirme ya culpable por el follón que estaba dando me atreví con un último bajo: un Elrick Evolution Singlecut de 6 cuerdas valorado en unos 3300€. Espectacular en todos los sentidos, comodísimo incluso hasta el último traste gracias a su ingeniosa unión mástil-cuerpo, versátil, definido, transparente... una gozada cuyo precio me atrevería a decir que está totalmente justificado. Para rematar, era precioso.

En definitiva la visita a TodoBajos ha sido una experiencia genial que recomiendo a cualquier bajista tanto si es un coleccionista como si no lo es. El trato fue fenomenal y el catálogo de productos a probar impresionante; de hecho, como ya me pasó en el Bass Day, me voy con la impresión de haber desaprovechado la visita, pues me dejé cosas impresionantes por probar como los pedales Mark Bass, los Fender de los 70, los Lakland, Clover, Mayones, etc. Esta vez no fue el sonido lo que me desmotivó sino mi propia falta de recursos, algo que para la próxima visita espero tener bien solucionado.

Algo alejada del centro (unos 30 minutos en metro desde la Puerta del Sol), la tienda está ubicada en un bajo comercial de una zona residencial. Nada más entrar en ella sorprende la cantidad de material que alberga y lo acogedora que resulta, con una cómoda zona de descanso central equipada con mesa y sofás, ideal para pasar la tarde. La variedad es sobrecogedora: Fender, Lakland, MusicMan, Mesa-Boogie, EBS, MarkBass, Aguilar, Spector, Warwick... todas las grandes marcas tienen su sitio y también los luthieres más sorprendentes.

Al cruzar la puerta su dueño José María me atiende con amabilidad y gustosamente me permite enchufar un Fender American Standard a un MarkBass SA450. El ampli me convence al momento, pero el bajo me decepciona por completo. Esperaba encontrarme un sonido Jazz Bass auténtico para poder compararlo con el de mi SX, que tantas alegrías me está dando últimamente, pero lo que probé tenía un sonido descafeinado, sin carácter ni presencia.

Conociendo la mala fama del control de calidad de Fender USA me atreví con un Nash, un bajo de corte vintage con acabado relic de gama alta. Eso ya era otra cosa. La dulzura de un buen Jazz Bass se percibía desde la primera nota: un sonido inspirador, cantarín y polivalente. El tacto del mástil se hacía raro por la ausencia de acabado y la acción no era la más adecuada, pero eso ya es cuestión de gustos. Probar este bajo me sirvió para comprobar hasta qué punto es fiel el sonido de mi SX al de un Jazz Bass vintage, no sentí que en este aspecto estuviera muy por debajo del Nash.

Después de unos días sin tocar y habiendo interpretado casi exclusivamente temas sencillos de pop/rock durante el último mes y medio me sentía torpe y sin inspiración y lo que salía de mis dedos lo confirmaba: apenas podía improvisar algo decente. Esta circunstancia, unida a los habituales nervios de encontrarse en una tienda de tanto nivel no ayudaba para animarme a probar más bajos, aunque me atreví con algunos más.

Tras probar lo que era un relicado de luthier decidí comprobar si lo que decían sobre los Fender Road Worn era cierto, así que cogí un Precision Road Worn y lo enchufé al MarkBass. El sonido era muy convincente, muy Precision: gordo, redondísimo, con su punto de dulzura y de crujido según la posición de la mano derecha. El acabado era muy agradable y el tacto muy cómodo. Los rumores eran ciertos: se trata de un bajo excelentemente construido, muy superior en calidad a un Fender American Standard y con un sonido mucho más auténtico.

El siguiente bajo en caer en mis manos fue un MusicMan Bongo HS 4 más por la anécdota que por otra cosa (el embalaje en el que vino mi Sterling pertenecía a este bajo). "Este bajo está hecho para tocar fuerte" me advirtió José María antes de enchufarlo. Y vaya si tenía razón. La salida del Bongo es muy potente, incluso más aún que la del Sterling, y el tono es demoledor y de lo más versátil que he podido oir. Además, se trata de un bajo muy cómodo y una vez colgado su estética de tapa de váter gana mucho.

A pesar de sentirme ya culpable por el follón que estaba dando me atreví con un último bajo: un Elrick Evolution Singlecut de 6 cuerdas valorado en unos 3300€. Espectacular en todos los sentidos, comodísimo incluso hasta el último traste gracias a su ingeniosa unión mástil-cuerpo, versátil, definido, transparente... una gozada cuyo precio me atrevería a decir que está totalmente justificado. Para rematar, era precioso.

En definitiva la visita a TodoBajos ha sido una experiencia genial que recomiendo a cualquier bajista tanto si es un coleccionista como si no lo es. El trato fue fenomenal y el catálogo de productos a probar impresionante; de hecho, como ya me pasó en el Bass Day, me voy con la impresión de haber desaprovechado la visita, pues me dejé cosas impresionantes por probar como los pedales Mark Bass, los Fender de los 70, los Lakland, Clover, Mayones, etc. Esta vez no fue el sonido lo que me desmotivó sino mi propia falta de recursos, algo que para la próxima visita espero tener bien solucionado.
Muchas gracias a José María por su amabilidad y enhorabuena por la gran tienda que con esfuerzo y pasión ha logrado montar
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